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Enseñanzas de la crisis

Posted by Prof Sergio 09 en diciembre 28, 2009

 

JEAN MEYER

2009-12-27
 
¿Cómo pudieron equivocarse tanto los economistas? preguntó el columnista Paul Krugman, premio Nobel de Economía en 2008 y profesor de Economía en Princeton. Contestó en un larguísimo y apasionante artículo publicado en el New York Times, bajo ese título, en septiembre de 2009. Recuerda como tanto en teoría como en el mundo real, los economistas pensaban tenerlo todo bajo control, en una amplia convergencia de puntos de vista, “El problema central de la prevención de la depresión está resuelto”, declaraba el presidente de la American Economic Association. A fines de 2007 todo se vino abajo y dos años después, con todo y declaraciones rimbombantes de optimismo, continuamos en la crisis, tanto en Estados Unidos como en México, España y compañía.Después de la gran sorpresa, se podía esperar exámenes de conciencia, autocrítica y mea culpa. Más bien hubo críticas de unos contra otros; por ejemplo, se habló del derrumbe de la escuela de Chicago, los Chicago Boys del difunto Milton Friedman, y el mismo Paul Krugman escribió que estos eran “el producto de una Era Oscura de la macroeconomía donde el conocimiento tan arduamente conseguido ha quedado olvidado.” Tan pronto como empezó a clarear el horizonte —luz que no se ve todavía en nuestro país—, los economistas, en su mayoría, olvidaron la necesidad de revisar sus creencias, en particular su convicción de que los mercados financieros tienen una conducta racional y siempre aciertan.No duró mucho la “conmocionada incredulidad” del señor Alan Greenspan, tantos años considerado el gurú de las finanzas mundiales, cuando reconoció que “todo nuestro edificio intelectual se ha derrumbado”. Ahí está otra vez de pie, intacto, sin una fisura de incredulidad, cuando las bolsas y los bancos acumulan ganancias.Dejo a los economistas con su fe renovada en la racionalidad de los mercados, algo que no comparto porque la historia me enseña lo contrario. Así la crisis que empezó en 2007, me recuerda la crisis de 1907 que empezó en Estados Unidos y abonó el terreno para nuestra Mexicana Revolución. La economía de Estados Unidos, a la cual la nuestra ya estaba muy ligada, había conocido un crecimiento extraordinario entre 1896 y 1906, a base de un crédito abundante, importando en gran parte. En 1907 empezó un leve frenón y fue cuando, en octubre, ocurrió el “accidente”, imprevisto como siempre, “imprevisible”, dicen los economistas. En un clima monetario negativo, cae la noticia de la quiebra de un empresario famoso, luego de su socio financiero, de un banco de Montana presidido por su hermano, y finalmente de la tercera más importante “trust company” de Nueva York, también ligada al empresario demasiado audaz.El famoso banquero John Pierpont Morgan se desvela toda la noche para estudiar las cuentas de la compañía y concluye que no se la puede salvar. Pero el anuncio de la quiebra provoca el pánico de todos los banqueros, nadie presta dinero, el mercado del crédito se congela, la bolsa cae y perderá 40% en doce meses. El sistema financiero estadounidense entero se encuentra al borde del abismo y el sismo sacude a México, Chile, Dinamarca, Suiza, Alemania… Nuestros bancos tronaron primero en Yucatán, luego en todo el país, si bien José Ives Limantour logró salvar a duras penas el Banco de Londres. En 1908 consiguió un préstamo en Estados Unidos para la Caja de Agricultura y Riego, llevada a la quiebra por la insolvencia de hacendados y agricultores que quedan arruinados o en gran dificultad a causa de la crisis; los ferrocarriles se encontraban al borde de la bancarrota y el gobierno federal tuvo que rescatarlos. A río revuelto, ganancia de pescadores: entonces, como hoy, los listos aprovechan para realizar fructuosas especulaciones…J. P. Morgan decidió entonces actuar y lo hizo de manera decisiva, prestando fondos a las instituciones más amenazadas, así como a la ciudad de Nueva York. Un día reunió a todos los banqueros neoyorquinos en su biblioteca transformada en cónclave: los encierra toda la noche y no los suelta antes de haber conseguido los fondos necesarios para su gran plan de rescate. En aquella época, no existía la Reserva Federal como última instancia, de modo que Morgan asumió dicho papel. Además nuestro hombre logró restablecer la indispensable confianza, convenciendo a la prensa que la crisis había terminado, movilizando a las iglesias para que los eclesiásticos tranquilizaran a sus fieles desde el púlpito etc. Lo logró y, como ahora, los primeros en restablecerse fueron los mercados financieros. Los trabajadores tuvieron que esperar más porque en un año el paro subió de 3 a 9%.A consecuencia de la crisis de 1907, antesala de nuestra revolución de 1910, el gobierno americano creó en 1913 la Reserva Federal, para que no volviera jamás semejante crisis. ¿Jamás, usted dijo jamás?jean.meyer@cide.edu 
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